
La otra vez decidí darle una chance a mi querida facultad, de retenerme como ex graduado, yendo a un seminario que prometía ser de estadística y finanzas. Entendí que este seminario era dado por un profesor con mucho prestigio y que serviría para aprender algo nuevo, o refrescar contenidos vistos durante la cursada.
Fué una desilusión total. No sólo estaba lleno de estudiantes con preguntas ridiculas respecto a su futuro laboral, sino que además la calidad de los expositores era realmente muy baja. La "charla" (al final resultó ser eso) se fué en conclusiones de estudiantes respecto a su idoneidad al mercado laboral, cuando ni siquiera están en contacto con el. Que ningun profesor haya podido manejar la conversación hacia puertos más fructiferos, hablando de cosas útiles en vez de vagas especulaciones sobre lo que no se sabe, habla muy elocuentemente de la falta de agenda.
En cualquier caso, a la salida, motivado por haber visto nuevamente los pasillos de la facultad, decidí ir a comprarme un libro de esos que siempre me dije que me gustaría leer una vez que hubiera terminado con mi carrera y dispusiera tiempo para mi. En esa ocasión, el libro que se me vino a la mente fué el del profesor (profesores como los de antes...) Pedro J. Pavesi. El libro, "La Decisión".
Leí ávidamente el libro, y como siempre sucede, muchos temas vistos en clase volvieron a mi, y me hicieron extrañar el ambiente estudiantil. Aquí el párrafo inicial:
En general, el ser humano pretende, de alguna forma modificar el universo. Toda acción humana tiende a eso. Esa modificación toma siempre dos aspectos que, formalmente, constituyen uno solo:
- Se pretende que el universo adopte otro estado, que se modifique la situación actual o una futura esperada.
- Se pretende que el estado actual del universo se mantenga, preservándolo de las modificaciones y pertubaciones que, del mismo universo, surgen para cambiar dicho estado.
- Toda decisión surge como consecuencia de una diferencia entre el universo percibido y el universo deseado
- Si bien normalmente hablamos del universo como una entidad separada del decisor, en realidad el decisor pertenece al universo y una decisión que afecte al universo tiene como principal afectado a si mismo (y principalmente si mismo). Se desprende así el carácter egoista de la decisión.
- La decisión es un proceso, no simplemente la elección ante alternativas. La segunda podría considerarse decisión sólo en un sentido muy restringido, que no se toma en el libro.
- Como tal, el proceso decisorio, involucra razonamiento en varios aspectos, como la creación de alternativas/cursos de acción, de restricciones, la consideración de aspectos temporales, y fundamentalmente la consideración de las consecuencias de cada alternativa. Así por tanto, quedan fuera de esta definición decisiones que no son tales (segun el autor) como las normalmente llamadas decisiones pasionales, o las decisiones que son meramente producto de tradición o costumbre, y no de un acto de raciocinio.
- Una decisión no genera una cambio en el universo externo si no es seguida de una acción. Si bien la teoría de la decisión sólo se encarga de la primera, la acción brinda sentido a la decisión. Sin ella, la decisión "es un simple ejercicio mental, quizás apasionante, pero vacío y recoleto. Es un juego, una práctica viciosa de alcoba, una exarcebación de gabinete, un esfuerzo mental sin sentido ni contenido. Es un acto oculto, muerto antes de nacer, que se realimenta a sí mismo en un proceso sin trascendencia."
- Re la creatividad: "El precio de la creatividad es la incomprensión, y su límite, la receptividad del contexto".